• Sobre la extrema derecha
  • Rebelión reaccionaria

  • Por Walter Baier | 19 Jan 16 | Posted under: Movemientos de Derecha
  • Cuando, en un giro inesperado de los acontecimientos, Jörg Haider se hizo cargo, en 1986, de la dirección del FPÖ (Partido de la Libertad de Austria) (en ese momento el partido era parte de un gobierno de coalición junto al SPÖ (Partido Socialista de Austria)), el partido apenas obtuvo un 5 por ciento de los votos.

    En estos momentos, las encuestas predicen que el FPÖ va a conseguir el 30 por ciento de los votos. Hasta ahora se han empleado numerosas tácticas con el fin de contrarrestar el éxito de la FPÖ:

    • Apaciguamiento: Es decir, hacer caso omiso al partido y los temas que quiere promover, evitando la confrontación e incorporar sus demandas (incluso de forma diluida) en los programas electorales de los partidos mayoritarios.
    • Demonizar el partido: Denunciar al FPÖ como partido fascista y construir un "muro de corrección política" en línea con el lema de "tolerancia cero con los fascistas".

    • Hacer un llamamiento a la opinión pública a participar en el "frente de la gente antifascista" y propagar la idea de que la "Unidad Republicana" en Austria es el "mal menor".

    Estas estrategias no han demostrado ser eficaces en la lucha contra el crecimiento del FPÖ. Ellas son parte del problema y no de la solución; esto se debe, en parte, a la falta de análisis.

     

    Tesis:

    1.       La lucha contra la extrema derecha se lleva a cabo en el núcleo de la sociedad

    Por muchas razones y en muchos ámbitos de la sociedad surge la cuestión de si es o no es de hecho un partido fascista. En otras palabras, ¿debemos considerar que un tercio de los votantes austriacos son fascistas y criminales potenciales?

    Tenemos que tener en cuenta que estamos hablando de fascismo desde un ángulo retrospectivo, lo que significa que somos plenamente conscientes de la monstruosidad de los crímenes nazis y el contexto de la 2ª Guerra Mundial. La perspectiva contemporánea de los años 1920 y 1930 fue diferente. En aquel entonces, una descripción de las características del fascismo era igual a la imagen de un partido que hoy llamaríamos de derecha populista. Menciono esto para llamar la atención sobre la amplia bibliografía existente acerca de este tema (por ejemplo, las obras de Arthur Rosenberger, Antonio Gramsci, Walter Benjamin y Otto Bauer), que han contribuido mucho a las luchas actuales.

    Estoy utilizando los conceptos de "extrema derecha" y "radicalismo de derechas" como se describen en la literatura alemana sobre esta materia, lo que caracteriza a los partidos o grupos como "extrema derecha", cuando su ideología queda fuera de la expresada en la Constitución (neonazis como Jobbik, Amanecer Dorado, BNP etc.). Estos grupos se ven a sí mismos abiertamente como parte de la tradición nacional-socialista, evocando sus símbolos, realizando acciones violentas y/o incitando a la violencia. Por el contrario, los partidos que han modernizado y adaptado su discurso a los medios de comunicación y que dicen aceptar la democracia parlamentaria se describen como "radicalismo de derechas" o "populistas de derecha" (por ejemplo, el UKIP, FN, DF, Demócratas de Suecia, PVV, PiS, FPÖ, Verdaderos Finlandeses y otros).

    El ámbito político de estos partidos está fragmentado y algunos grupos o partidos no se llevan bien. Sin embargo, me parece adecuado definirlos a todos como una “familia de partidos”.

     Sus características, tal y cómo se definen en la ciencia política (positivista) son:

     

    • Estilo político populista (“Políticas limpias contra políticas corruptas”; “antisistema”)
    • Imagen autoritaria de la sociedad / antifeminismo
    • Nacionalismo étnico: Xenofobia, racismo y anti-europeísmo
    • Chovinismo social (el estado de bienestar solo debería servir a los ciudadanos nativos)

    Estas características se aplican a todos los partidos antes mencionados en diferentes combinaciones. Las similitudes con sus partidos homólogos extranjeros son mayores que en el caso de otras familias nacionales de partidos democráticos.

    No hay que promover la idea de que el  radicalismo / populismo de derechas es inofensivo con respecto a su relación con el neonazismo. La interrelación entre los dos grupos sería un tema interesante de investigación: en Hungría y Polonia, los partidos mayoritarios de la derecha radical coexisten con los partidos neonazis; en Austria, el FPÖ también proporciona espacio para la subcultura neonazi.

    Aun así, en la mayoría de los casos, es cierto que la lucha contra el neonazismo es la que se libra en los márgenes del espectro político. La lucha contra el extremismo de derecha, sin embargo, se ha convertido en una lucha por la mayoría en el núcleo de la sociedad.

     

    2.       No es la crisis, sino su interpretación la que hace que la gente sea propensa al radicalismo de derechas

    El radicalismo de derechas no es un "fenómeno de clase baja". La percepción generalizada de personas alienadas educacionalmente en contra de la globalización y la modernización, y que, por tanto, se rebelan contra los cambios sociales no se puede confirmar empíricamente. La afinidad por los temas y los partidos de la derecha radical puede identificarse – igual que la  violencia doméstica - a todos los niveles de la sociedad. Obviamente, esto significa que se puede ver también entre las clases altas.

    Hay varias razones, igualmente interrelacionadas, para que las ideas de la derecha radical, así como la propensión generalizada a votar por estos partidos son cada vez más habituales: la crisis, la precariedad y el miedo de la clase media de la decadencia social, un sentimiento general de decepción con el sistema político, la crisis de la democracia social y la falta de una alternativa creíble por parte de la izquierda.

    Estos factores no conducen en sí mismos al radicalismo de derechas. La interpretación de la crisis del (populista de derechas) ofrece el aspecto decisivo.

    Los populistas no sólo se dirigen a "la gente". Su retórica anti-sistéma no pretende incitar a la revolución social. En esencia, tienen como objetivo estabilizar la desigualdad socio-económica mediante los instrumentos del autoritarismo existente. Los partidos de la derecha radical pueden parecer rebeldes, sin embargo, promueven un espíritu conservador de la rebelión que no toca las relaciones de propiedad y de poder existentes. [1]

     

    Es importante tener esto en cuenta, por dos razones: En primer lugar, al hacer esto, podemos entender por qué las élites financian a los partidos populistas de derechas y en segundo lugar, se hace evidente que el mundo intelectual de estos populistas se define por prejuicios reaccionarios. Por tanto, pueden estar ubicados más cerca de la corriente ideológica neoliberal de lo que uno podría pensar (en ese sentido, el populismo no se puede utilizar con el objetivo de hegemonizar la izquierda).

     

    3.       El fenómeno del crecimiento de los partidos de extrema derecha en Europa

     

    Imagen 1: Grupos de extrema derecha en el PE:

     

    Explicación:

    Grupo de Conservadores y Reformistas Europeos (GCRE): Este grupo incluye, entre otros,, el Partido Conservador (RU), Ley y Justicia (PiS – Polonia), la Alternativa para Alemania (AfD), el Partido Popular de Dinamarca, los Verdaderos Finlandeses y la Nueva Alianza Flamenca.

    Grupo Europa de la Libertad y la Democracia Directa (EFDD): Este grupo consiste, sobre todo, del UKIP (RU) y el Movimiento de Cinco estrellas de Beppe Grillo (Italia).

    Europa de las Naciones y las Libertades (ENF): En este grupo se encuentran el Frente Nacional  (Francia), FPÖ (Austria), PVV (Países Bajos), Liga Norte (Italia) y Vlaams Belang (Bélgica).

     

    Para algunos politólogos, la distribución de los partidos radicales de derecha en varios grupos es sólo un signo de su fragmentación y debilidad. Sin embargo, también podemos considerar este fenómeno como una forma de difundir y promover sus ideas en diferentes ámbitos del espectro político. Cabe señalar en este punto que las fuerzas Movimiento Cinco Estrellas de Beppe Grillo se ha inscrito en el EFDD y que el partido húngaro Fidesz forma parte del Partido Popular Europeo.

     

    Imagen 2: Crecimiento continuo

    Periodo legislativo 

    distribución de escaños de partidos de extrema derecha

    2014-2019

    22,9 %

    2009-2014

    15 %

    2004-2009

    12,5 %

    1999-2004

    11 %

     

    Financiación europea de partidos de derecha populistas: 20 millones de Euros (2009 – 2014)

    Financiación europea de partidos de extrema derecha radical: 10.2 millones de Euros (2010 – 2014)

     

    Imagen 3: Tabla: Resultados actuales de los partidos de extrema derecha radical: Parlamentos nacionales

    Los seis partidos más votados (FIDESZ, PiS, FN, FPÖ, Partido Popular Danés) se ubican en regiones muy diferentes de Europa.

                                                        

    El desarrollo y el empoderamiento de los partidos populistas de derechas no se pueden entender como un hecho paralelo, sino como un desarrollo a nivel europeo.

     

    Imagen 4: Tabla: Elecciones al parlamento europeo

     

     

    Imagen 5: Mapa que muestra la influencia de los partidos de extrema derecha

     

    4.       Partido de la extrema derecha radical quieren reestructurar el estado

     

    El 10 de diciembre, el semanario alemán "Die Zeit", escribió un informe sobre la situación en Polonia siete semanas después de las elecciones en las que PiS obtuvo la mayoría absoluta. Titular del artículo "La creación de un nuevo estado: El nuevo gobierno está transformando gradualmente Polonia en un estado nacionalista de derechas", y menciona la introducción de medidas de censura, el despido por motivos políticos de los periodistas en la televisión pública y la recomposición de los tribunales supremos. La situación en Hungría es similar. Fidesz se aprovechó de la mayoría de dos tercios que se adjudicó en 2010 para adoptar una nueva constitución, cuyo preámbulo define a Hungría como una nación cultural basada en fundamentos étnicos. Esto proporciona una norma jurídicamente vinculante para la interpretación de la Constitución. Del mismo modo, el principio de la organización del programa del FN es una comprensión autoritaria y totalitaria del Estado sobre una base étnica. En este caso, una vez más se observa que su rebelión se basa en el orden existente de la propiedad.

    Si los partidos radicales de derecha llegan al poder no se limitan a luchar por un cambio de gobierno: vienen para quedarse. Y esto es lo que plantea la amenaza real. De hecho, tenemos que poner esta perspectiva en el centro de nuestras estrategias.

     

    5.       Hostilidad frente a la UE actúa como denominador común para los populistas de derechas

    La Unión Europea no es ni meramente una unión económica y monetaria, o simplemente un sistema de tratados e instituciones. Es también una disposición específica de las relaciones nacionales en Europa. Lo que es cierto a nivel nacional - que el populismo de derecha actúa como un indicador de la crisis de la democracia - también es cierto en el ámbito europeo: La propagación del nacionalismo es un indicador de la crisis de las relaciones nacionales causada por la austeridad neoliberal. No podemos luchar contra el nacionalismo a menos que pongamos fin a la austeridad y organicemos en toda Europa una lucha de los sindicatos, movimientos sociales y partidos políticos de la izquierda contra la austeridad.

    El nacionalismo es a la vez una proyección distorsionada superficial de una crisis económica y social y una expresión del déficit democrático. La izquierda debe tener respuestas a ambos problemas, tanto a nivel nacional como europeo.

    Esto nos lleva a una cuestión dialéctica: queremos una Europa en la que el programa de Salónica se pueda implementar. El respeto a la autodeterminación nacional no se contradice con la integración europea, por el contrario, es un criterio democrático. El objetivo es ampliar la soberanía en todos los niveles - local, nacional y europeo - mediante la introducción de una división razonable y transparente de especializaciones.

     

    Consideraciones estratégicas:

    A) La experiencia más importante: debido al desempleo masivo y el empobrecimiento de las clases medias, el fascismo se ha convertido en un movimiento de masas en el período de entreguerras. Esto significa que el radicalismo de derecha no puede ser derrotado sin una lucha a nivel europeo contra el desempleo y por la defensa, el desarrollo y la reconstrucción del estado de bienestar, y la introducción de puestos de formación profesional y unas condiciones laborales reguladas por ley. Sin embargo, esto requiere una política económica sólida, mecanismos para el control de los mercados financieros, políticas para la reconstrucción industrial y la reconstrucción ecológica. Este no es el lugar para entrar en detalles, pero me gustaría mencionar que los instrumentos macro-económicos del siglo pasado no serán suficientes si queremos desarrollar esta política económica, y no puede apoyarse únicamente en las secciones tradicionales de la clase obrera y sus organizaciones.

    B) Un debate socio-económico no basta cuando la democracia liberal está en peligro. El riesgo, sin embargo, es doble: Por un lado, el gobierno autoritario y neoliberal que se está implementando a nivel europeo y, por otro lado, la amenaza planteada por los partidos radicales de derecha. La sociedad, las iglesias, los grupos antifascistas civiles y los ciudadanos políticamente liberales están alarmados. Ellos son nuestros aliados naturales. Sin lugar a duda, la libertad, los derechos humanos, la solidaridad con los refugiados, los derechos LGBT y la democracia son asuntos nuestros. Las alianzas formadas espontáneamente en estos contextos no son iguales a las del ámbito de la economía social. Debemos, sin embargo, ayudar a unirlas entre sí, de acuerdo con el principio de la "alianza de centro-abajo" convocada por Michael Brie.

    C) La crisis de la UE no es menos real, ya que la posición común de todos los partidos radicales de derecha es rechazar la UE. ¿Podemos, y debemos ser parte de su juego? ¿Qué clase de plan B sería? La disolución de la UE sólo sería una opción deseable si los grandes problemas que enfrentan las sociedades - los mercados financieros globalizados, el desarrollo, el cambio climático, la seguridad - se pudieran resolver de manera más eficiente en una Europa con 28, 35 o 50 monedas nacionales, los Estados-nación y regímenes fronterizos, y con los más poderosos estados europeos que compiten por el predominio a cualquier precio. Sin embargo, el terreno nacionalista ya está tomado. ¿Estamos realmente lo suficientemente preparados para  competir con la derecha en este mismo terreno? No parece racional.

    Por otra parte, la UE en su forma neoliberal no es un proyecto de la izquierda. Hoy en día se encuentra en un callejón sin salida debido a las políticas de austeridad llevadas a cabo en su nombre. Si la idea de una integración europea pacífica debe ser defendida contra la difusión del nacionalismo, su objetivo debe ser redefinido. Cuando hablamos de la necesidad de refundar la UE, nos referimos a que el Tratado de Lisboa y el Pacto Europeo Fiscal deben ser abolidos y que la Europa por la que luchó la izquierda debe ser una Europa democrática y parlamentaria que respete los derechos democráticos de los Estados Miembros y la autodeterminación de las naciones y los grupos étnicos.

    D) En conclusión, me gustaría mencionar la perturbación mental  que se refleja en el radicalismo de derechas. De hecho, es una gran mentira que la integración de los 1,5 millones de refugiados en una UE con 500 millones de habitantes sea un problema. Al final, estas 500 millones de personas tienen que integrarse en un mundo que, dentro de 20 años, será el hogar de 10.000 millones de personas y va a ser muy diferente al mundo actual desde una perspectiva social, económica y ecológica así como en materia de seguridad internacional.

    El desafío que surge de esto se puede llamar una segunda gran descolonización - la descolonización de nuestra cultura y forma de pensar.

    Se llevará a cabo un proceso dramático de asimilación, así como una redistribución de la riqueza, el poder y las oportunidades. Es comprensible que esta perspectiva, transmitida a las personas a través de la televisión e Internet en sus hogares, parezca aterradora, si estas personas no entienden los procesos sociales subyacentes.

     

    Esto, sin embargo, señala el vasto campo de la lucha cognitivo-cultural, la reforma ética intelectual de la que habla Antonio Gramsci, cuya falta impide cualquier progreso y, bien hecha, evita el retorno al primitivismo promovido por la derecha radical - no importa de qué matiz sea.

     

     


    [1]              Benjamin, Walter (1963): “La obra de arte en la época de su reproducción técnica“, Frankfurt /Mena, p. 42. Siempre una buena lectura: “El fascismo intenta organizar a las nuevas masas proletarias sin que ello afecte a la estructura de propiedad que las masas quieren eliminar. El fascismo ve la salvación en dar a estas masas no sus derechos, sino la oportunidad de expresarse.”

    Traducción: José Luis Martínez Redondo


Related articles