• La pandemia como parte de una crisis de civilización mucho más amplia

  • Por Roland Kulke | 24 Jun 20 | Posted under: Covid-19 , Capitalismo Contemporáneo , Ecología , Teoría
  • La crisis del Covid-19 ya ha matado a cientos de miles de personas en todo el mundo. Los políticos y la sociedad en general se han centrado correctamente en combatir el virus. Sin embargo, por debajo de la pandemia hay una catástrofe ambiental que está explotando a cámara lenta. La crisis del COVID-19 es solo una pequeña parte de este rompecabezas.

    El COVID-19 se identificó por primera vez en noviembre de 2019 en la ciudad de Wuhan. Es una enfermedad infecciosa causada por un virus que es muy probable que haya "saltado" de un murciélago de herradura a un humano. Esto es ampliamente conocido y, sin embargo, es sorprendente lo poco que se dice sobre sus implicaciones reales. ¿Cuáles son los impactos para nosotros cuando sabemos que los humanos pueden contraer enfermedades mortales provenientes de los animales? ¿Es esto normal? ¿O es un incidente aislado?

    Lamentablemente, estos casos de virus que se transmiten a los humanos desde vertebrados ciertamente no son una excepción. El 60% de las enfermedades infecciosas que afectan a los humanos se originan a partir de vertebrados. Estos se conocen como virus "zoonóticos" y su número aumenta aún más cuando observamos los orígenes de las enfermedades infecciosas emergentes: el 75% de los nuevos patógenos que enferman a los humanos se originan en la vida silvestre [1].

    Coronavirus y la transgresión de los límites planetarios

     

    Pero ¿cómo "saltó" el virus de un huésped animal a un humano? Para responder a esta pregunta, primero debemos dar un paso atrás y examinar la relación entre animales y humanos, así como la panorámica más amplia de cómo los seres humanos interactúan con el mundo natural. Es significativo que 2019, el año del "evento zoonótico" en el que el coronavirus cruzó la barrera de las especies para infectar a los humanos, también fue el año más caluroso registrado a nivel mundial. Esto nos recuerda de inmediato la cuestión de los "límites planetarios". Estos "límites" son un concepto desarrollado por científicos del Centro de Resiliencia de Estocolmo [2]. En la actualidad, el "límite" más observado y considerado como el más acuciante es el del calentamiento global. Queda muy poco tiempo para mantener la temperatura global por debajo de un máximo de 1.5 ° C en comparación con los niveles preindustriales.

    Sin embargo, esta es solo una de varias fronteras globales: si continuamos transgrediendo estos límites en los años venideros, el precio será nuestra propia aniquilación. Si nosotros, como seres humanos, deseamos asegurar nuestra continua existencia en un ambiente seguro, no solo tenemos que acercarnos al objetivo de 1.5 ° C, también debemos proteger los océanos de la acidificación, preservar las capas de humus para nuestra producción agrícola, salvaguardar la biodiversidad natural y mucho más. Pero también aquí la situación está empeorando dramáticamente: tres de estos diez límites ya han sido transgredidos.

    Nota. El nonágono sombreado interior (verde) representa el espacio operativo seguro con niveles límite propuestos en su contorno exterior. La extensión de las cuñas para cada límite muestra la estimación de la posición actual de la variable de control. Los puntos muestran la trayectoria temporal reciente estimada (1950-presente) de cada variable de control. Para la pérdida de biodiversidad, el nivel límite actual estimado de >100 extinciones por millón de especies-años excede el espacio disponible en la figura.

    Fuente: Rockström, J., W. Steffen, K. Noone et al. 2009. Planetary boundaries: exploring the safe operating space for humanity. Ecology and Society 14(2): 32. [en línea]

    El alcance de la extinción de especies ya ha alcanzado proporciones catastróficas. Por lo tanto, los científicos llaman a nuestra edad la edad de la sexta extinción masiva. 

    Pero ¿qué tiene que ver todo esto con la pandemia actual? Dos de los límites planetarios son la biodiversidad y el cambio del sistema terrestre, es decir, la cuestión de la tala de bosques. Estos dos "límites" explican en gran medida qué causó el coronavirus en primer lugar: el hecho de que los humanos interfieren demasiado en el mundo natural. El alcance de la extinción de especies ya ha alcanzado proporciones catastróficas. Por lo tanto, los científicos llaman a nuestra edad la edad de la sexta extinción masiva.

    Capitaloceno y la explotación del Sur Global

    La causa principal del coronavirus y de otras crisis similares es la incorporación continua de sectores cada vez más grandes de actividad económica en las cadenas de suministro capitalistas internacionales. Aquí debemos dejar en claro que no son los "humanos" per se los responsables. Por eso es mejor usar el término Capitaloceno que Antropoceno. El último término sugiere que los humanos como especie son responsables del nivel actual de destrucción ambiental. Sin embargo, no se trata de humanos en sí, sino de acumulación capitalista y relaciones de poder [3].

    La financiarización de una economía impulsada por la competencia lleva a los países del Sur Global a verse obligados a explotar sus recursos naturales a un ritmo cada vez mayor y a expandir aún más sus tierras agrícolas. Uno de estos "recursos naturales" son, por supuesto, los animales, un número creciente de los cuales se encuentran en condiciones terribles, con métodos de cría y reproducción intensivos. Son precisamente esos vertebrados que consideramos "nuestros" (ovejas, vacas y cerdos) los que portan la mayor cantidad de cepas virales (30 en promedio), mientras que los animales salvajes generalmente solo llevan una [4].

    El Capitaloceno es testigo de la creciente destrucción de un gran número de espacios de la naturaleza que antes no se habían tocado. Los animales que viven en estos hábitats son sometidos a una enorme tensión, hasta tal punto que especies enteras desaparecen. Los animales se someten a altos niveles de estrés, lo que daña su sistema inmunológico y, por lo tanto, los hace más propensos a transportar patógenos. Estos animales tienen una mayor probabilidad de entrar en contacto físico con los humanos. Además de invadir la agricultura y aumentar la extracción de recursos, la expansión a gran escala de las carreteras y las ciudades son también parcialmente responsables, ya que ambas conducen a niveles más altos de deforestación y tráfico, lo que, a su vez, puede ayudar a que los virus se propaguen. A nivel mundial, la industria de la aviación es, por supuesto, un contribuyente directo a la rápida propagación de virus.

    Nuevos enfoque científicos para una comprensión integral de "salud planetaria"

    No es casualidad que los científicos estén discutiendo actualmente dos conceptos que coinciden ampliamente con las críticas de la izquierda a la globalización neoliberal. Por un lado, está el concepto "Una Salud", que aboga por reunir a expertos médicos y veterinarios para luego trabajar también junto con especialistas en antropología y economía para habilitar una salud integral. El otro proyecto se llama "Salud Planetaria", que "se centra en los vínculos entre la salud humana y los sistemas políticos, económicos y sociales, así como los sistemas naturales de nuestro planeta, de los cuales depende la existencia de la civilización humana" [5].

    "De la salud pública a la salud planetaria: un manifiesto" ofrece interesantes puntos de partida para prácticas diversas y rebeldes. El manifiesto discute la necesidad de una nueva “filosofía de vida”, que condena abiertamente el orden mundial neoliberal dominante y explica los lazos que unen a la humanidad, pero también a esta con el mundo natural, como una preconcepción necesaria para alcanzar una “nueva comprensión del planetismo y el bienestar de todos”. Estas palabras representan un reflejo de los fundamentos de una "buena vida para todos", un proyecto por el que la izquierda global ha estado haciendo campaña durante mucho tiempo.

    El cartesianismo occidental se está abriendo a otras epistemologías

     Esta nueva conciencia y el nuevo lenguaje que crea ofrecen puntos claros de conexión con las epistemologías (teorías del conocimiento) y las prácticas de las sociedades del Sur Global. Los ejemplos incluyen el concepto latinoamericano de “Sumak Kawsay” (palabra quechua que significa “Buen Vivir” o “Vida en Plenitud”), particularmente conocido hoy en día, pero también principios que lamentablemente rara vez se discuten en Europa, como los movimientos Sarvodaya o Gram Sabha de la India, el Ubuntu sudafricano o el concepto Ujamaa de Julius Nyerere. 

    En los Estados Unidos y la Unión Europea, el término “Green New Deal” ha sido ampliamente discutido, principalmente desde marzo de 2019. Aunque este proyecto extremadamente diverso experimentó un revés significativo con la retirada de Bernie Sanders de las primarias presidenciales del Partido Demócrata de los Estados Unidos el 8 de abril de 2020, dentro de los amplios movimientos de izquierda del Norte Global, sigue siendo la única propuesta con el poder de unir a sus miembros en un debate transformador.

    Como se discute dentro de los círculos de izquierda en los Estados Unidos y en Europa, el “Green New Deal” ofrece muchos puntos de partida brillantes, pero, desafortunadamente, en ambos casos, los paquetes de medidas sugeridas solo están diseñados para sus respectivos continentes. Aquí, la izquierda a ambos lados del Atlántico Norte tiene mucho que aprender de los proyectos políticos y epistemologías antes mencionados desarrollados por las sociedades del Sur Global. Esta es una de las razones por las que este año transform! europe ha lanzado un programa de seminarios online en colaboración con las oficinas de Bruselas y Nueva York de la fundación Rosa Luxemburgo (RLS) y el Transnational Institute (TNI). Este programa se centra en discutir la forma que podría tomar un a priori internacionalista “Global Green New Deal”. Se trata de un proyectovpolítico por el cual Europa estaría claramente “provincializada”.

    Una Europa provincializada como parte de un proyecto radical global

    En la década de los ‘90, se celebró una fantástica "iniciativa de diálogo" filosófica entre filósofos latinoamericanos de la liberación y representantes de la teoría del discurso europeo. El objetivo era discutir la cuestión de cómo una filosofía transcultural podría ser efectiva desde el punto de vista de los oprimidos y los excluidos. Esta discusión tuvo lugar en un contexto de rechazo de las teorías de "realizar la comunidad de comunicación ideal", que se asoció principalmente con Habermas y Karl-Otto Apel [6]. La "sublevación" contra los representantes europeos de la "modernidad incompleta" (Habermas) fue encabezada por Enrique Dussel, el defensor más ampliamente reconocido de la filosofía de la liberación. Desde que se intentó atentar contra su vida durante un ataque con bomba en su tierra natal, Argentina, en 1973, Dussel ha vivido y trabajado en México, desde donde su proyecto de transmodernidad, que se centra en los excluidos y los oprimidos, ha ayudado a las epistemologías antihegemónicas a ganar peso.

    ¿Ahora qué?

    Por lo tanto, podemos ver que el coronavirus no apareció de la nada. El virus es una crisis particularmente terrible que afecta a la sociedad global, pero tampoco es un evento aislado que nunca se volverá a ver. El coronavirus es el resultado de una forma de vida insostenible, exacerbada por la lógica del capital y el consumismo que lo acompaña. La búsqueda de grandes ganancias, la guerra de clases librada contra los oprimidos y la constante valorización de la naturaleza dentro del sistema capitalista son las causas de esta devastadora crisis. Si no creamos una buena vida para todos los seres humanos y sus comunidades locales, entonces esta crisis palidecerá en comparación con las que están por venir. 

     

    Notas

    [1] Jones, K., Patel, N., Levy, M. et al., ‘Global trends in emerging infectious diseases’, Nature 451, 990–993 (2008): doi.org/10.1038/nature06536

    [2] Rockström, J., Steffen, W., Noone, K. et al. (2009), ‘Planetary boundaries: exploring the safe operating space for humanity’, Ecology and Society 14(2): 32. [en línea] URL: https://www.ecologyandsociety.org/vol14/iss2/art32/ 

    [3] Sobre este punto, ver también la crítica al concepto de Capitaloceno que hace Elmar Flatschart: Flatschart, E. (2017) ‘Anthropozän oder Kapitalozän? Der emanzipatorische Gehalt ökologischer Krisenbearbeitung zwischen Gesellschaft und Technik’, en: Buckermann, Paul/Koppenburger, Anne/Schaupp, Simon: Kybernetik, Kapitalismus, Revolutionen. Emanzipatorische Perspektiven im technologischen Wandel, Unrast, Münster, 127-161.

    [4] Johnson, CK., Hitchens, PL., Pandit, PS., Rushmore, J., Evans, TS., Young, CCW., Doyle, MM. (2020), Global shifts in mammalian population trends reveal key predictors of virus spillover risk. Proc. R. Soc. B 287: 20192736., royalsocietypublishing.org/doi/10.1098/rspb.2019.2736 , 6.

    [5] Olaf Müller et al.: Planetary Health: Ein umfassendes Gesundheitskonzept, Dtsch Arztebl (2018); 115(40): A-1751 / B-1473 / C-1459.

    [6] Karl-Otto Apel: ‘Die Diskursethik vor der Herausforderung der “Philosophie der Befreiung”. Versuch einer Antwort an Enrique Dussel’ in: Raúl Fornet-Betancourt (ed.), Diskursethik oder Befreiungsethik?, Aachen 1992, p. 17.


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