• Ponencia
  • Génova. 20 años después.

  • Por Yiannis Bournous | 19 Jul 21 | Posted under: Grecia , Unión Europea , La Izquierda , Foros Sociales
  • El 20 de julio de 2001, el manifestante de 23 años Carlo Giuliani fue asesinado a tiros por un policía en el transcurso de las manifestaciones contra la Cumbre del G8 en Génova. Esta cumbre pasó a la historia por la enorme magnitud de la brutalidad policial. El diputado griego Yiannis Bournous -que participó en las protestas- reflexiona sobre su impacto en los partidos de izquierda de toda Europa.

    El movimiento de protesta contra el G8 (y el G20), el movimiento altermundista (también conocido como "movimiento antiglobalización") puede echar la vista atrás a sus 20 años de historia. Hizo posibles nuevas formas de organización: inspirados en los Foros Sociales Mundiales de América Latina, los Foros Sociales Europeos (FSE) se han desarrollado como espacios de pensamiento y prácticas alternativas y han surgido nuevos movimientos anticapitalistas por toda Europa. Estos movimientos acabaron dando lugar a nuevas formas de cooperación entre los partidos de izquierda en Europa y a la formación del Partido de la Izquierda Europea.
    Yiannis Bournous(1979) es diputado del Parlamento heleno (circunscripción de Lesbos) y actualmente "ministro en la sombra" de Asuntos Exteriores, así como responsable de Asuntos Europeos en el Grupo Parlamentario de SYRIZA-Alianza Progresista. El 16 de julio de 2001, él llegó a Génova como miembro de la organización juvenil de Synaspismos (el partido predecesor de SYRIZA) y del Comité Griego para la Manifestación Internacional en Génova, que movilizó a 1.800 activistas griegos en dicha ciudad. El 19 de julio, Bournous participó en el bloque de desobediencia civil de manifestantes en Via Tolemaide, junto con Giovani Comunisti/e (la organización juvenil de la italiana Rifondazione Comunista italiana) y otras fuerzas.

    La siguiente intervención tuvo lugar el 12 de julio de 2021 en la conferencia Génova y más allá. El desarrollo del movimiento altermundista y el Foro Social Europeo, organizada por Transform! Italia.

    A las personas activas en política les gusta pensar históricamente. Es obvio que debemos intentar comprender Génova y situarla en el contexto más amplio de la historia de la izquierda y del progresismo.

    Génova fue la culminación de un movimiento que marcó a nuestra generación, definió a la izquierda europea y a la izquierda griega. Es nuestro legado político. En un sentido más amplio, Génova y el movimiento antiglobalización fueron una reacción ante una severa derrota. Sólo diez años tras la caída del "socialismo real", el capitalismo neoliberal salía triunfante. La izquierda dominante ya estaba sometida al neoliberalismo, mientras la izquierda tradicional era marginada. Parecíamos irrelevantes.

    Fue en la década de 1990 cuando la Unión Europea tomó su forma definitiva como neoliberalismo incrustado y constitucionalizado. La Unión Monetaria como la forma más rígida de neoliberalismo en todo el mundo capitalista, inscrita en tratados y textos constitucionales.

    Este era el contexto: la izquierda europea era poco más que una cáscara vacía.

    La primera señal de resistencia vino de América Latina. Habiendo sufrido la más brutal dominación del neoliberalismo y del imperialismo, aceptar la derrota nunca fue una opción. Salieron con nuevas formas de movilización de las clases populares y de creación de amplios frentes populares que unieron a una multitud de luchas y sensibilidades en un proyecto común.

    Creo que fueron ellos quienes nos enseñaron que frente a un enemigo así, cuando te das cuenta de la debilidad de las formas de organización tradicionales en la izquierda, necesitas marchar junto a cualquiera que comparta tus miedos y tu voluntad de transformar el miedo en esperanza. Ya sean militantes de partidos y movimientos, sindicalistas, ONG, activistas locales, cristianos de base o redes comunitarias. Lo que importa es el fin perseguido, no los medios. También es una guerra de guerrillas la que libramos contra la dominación neoliberal para socavar su unidad y sus fuentes de poder. Eso creó nuevas estructuras innovadoras de coordinación en forma de Foros Sociales.

    A principios de los 90, como decía antes, la izquierda parecía una reliquia, una pieza para el museo de la política. En pocos años, hubo una oleada de gobiernos de izquierda en Sudamérica, desmantelando partes del neoliberalismo establecido, construyendo en su lugar estados del bienestar, nacionalizando, aumentando el gasto social, reduciendo las desigualdades, inventando formas de sortear el dominio mediático conservador.

    El movimiento altermundista y los Foros Sociales fueron el eslabón que unió diversas experiencias, diferentes formas de protestar, organizarse, movilizarse y comunicar. Hizo que la izquierda entrara en el siglo XXI. En mi país, dió origen a SYRIZA, literalmente.

    Diez años después de Génova, en plena crisis de la eurozona, el enemigo número uno del establishment de la UE eran los movimientos y partidos antiausteridad europeos, que constituían su mayor temor y desafío.

    El movimiento altermundista y los Foros Sociales están en el centro de todo esto. Es el eslabón que unió diversas experiencias, diferentes formas de protestar, organizarse, movilizarse y comunicar. Fue el vehículo que transformó la forma de resistir, luchar y establecer los límites de los nuevos proyectos de izquierda, mejor adaptados al mundo real en el que vivimos. Hizo que la izquierda entrara en el siglo XXI. En mi país, dió origen a SYRIZA, literalmente.

    Digo esto pensando en que SYRIZA lleva ya casi diez años en el gobierno o como principal partido de la oposición obteniendo de media más del 30% de los votos en las elecciones. La coyuntura política y los acontecimientos concretos que tuvieron lugar en Grecia son cruciales, por supuesto, pero no podemos entender la revuelta antiausteridad griega y el completo derrocamiento del sistema de partidos griego por parte de SYRIZA sin tener en cuenta la experiencia altermundista de Génova.

    Ya se ha observado que la actual dirección de SYRIZA (con Alexis Tsipras a la cabeza) formó parte del movimiento altermundista y se inspiró en el primer Foro Social Mundial de Porto Alegre (Brasil) y en los movimientos antineoliberales latinoamericanos, lo que les permitió organizar o participar activamente en los Foros Sociales Europeos.

    Fue una experiencia transformadora que se trasladó rápidamente al funcionamiento interno de la izquierda griega que buscaba una nueva identidad y formas de aprovechar, incluso antes de la crisis de la eurozona, lo que parecía una decadencia imparable de los socialistas griegos después de que abrazaran de lleno la neoliberal Tercera Vía a finales de los años 90.

    No se puede imaginar el movimiento contra la austeridad en Grecia y las diversas redes de solidaridad que se formaron en todo el país, en esos momentos en los que la austeridad se desplomaba, sin la experiencia previa de los Foros Sociales. De manera natural, en [las elecciones parlamentarias griegas de] 2012 o 2015 se evidenció como la única forma de trabajo posible la colaboración con personas procedentes de los más diferentes orígenes políticos (excluyendo a los fascistas, por supuesto) que se han radicalizado por la austeridad extrema. En la actualidad, en las filas de SYRIZA se pueden encontrar votantes y militantes que solían ser activos no solo en el [socialdemócrata] PASOK, sino también en la [conservadora] Nueva Democracia o en el partido [de derechas] Griegos Independientes. Nuestra estrategia sigue siendo que sólo los frentes progresistas de geometría variable pueden lograr un cambio.

    En Génova sentimos un miedo absoluto, pero también una sensación absoluta de libertad y emancipación. Quizás subestimamos el poder de nuestros adversarios; quizás sentimos por un momento que un conflicto simbólico con el Estado era un conflicto total con el poderoso adversario;

    En Génova sentimos un miedo absoluto, pero también una sensación absoluta de libertad y emancipación. Tal vez en esos momentos, como admitió más tarde el colectivo Wu Ming [novelistas italianos], que participó en la desobediencia civil, subestimamos el poder de nuestros oponentes y sobreestimamos nuestras fuerzas. Tal vez, por un momento, sentimos que un conflicto simbólico con el Estado -llevado a cabo en un campo de batalla simbólico- era un conflicto real y total con el poderoso adversario. Quizás dejamos momentáneamente de lado lo que Gramsci escribió en los Cuadernos de la Cárcel: que la lucha por romper el consenso -y por tanto la hegemonía- del bloque dominante no es una carrera de velocidad, tampoco una batalla de un día en una calle, sino que es una misión a largo plazo.

    Por otro lado, las manifestaciones de Génova y el movimiento antiglobalización también nos han recordado, como en lo mejor del pensamiento de Gramsci, que esta lucha constante no sólo se sitúa en la lucha contra la dominación económica, ni incluye sólo al proletariado, sino que se extiende en todos los espacios y ámbitos asociados al Estado; así como en donde, a través de la consolidación del consenso, el poder se reproduce: en las escuelas, en los medios de comunicación y en los lugares de creación cultural, en los sindicatos, incluso en las iglesias o en los estadios de fútbol.

    En Génova nuestra identidad vivió un cambio: hemos comprendido que el sectarismo mata a la izquierda y que la unidad a través de la diversidad es nuestra principal arma. También aprendimos que lo que te convierte en un actor del cambio social no es la fuerza verbal de tus eslóganes, sino tu capacidad para transformar el miedo de la gente en esperanza y su agonía en alternativas políticas concretas.

    Pero en Génova -y en el movimiento antiglobalización en general- nuestra identidad también ha cambiado en términos de práctica política: comprendimos que personas con prácticas y aspiraciones diferentes pueden unirse a las mismas luchas sociales e incluso a los mismos proyectos políticos; que el sectarismo mata a la izquierda y que la unidad a través de la diversidad es nuestra principal arma contra nuestros poderosos adversarios. Dirigimos nuestra atención a los proyectos políticos latinoamericanos victoriosos que lograron ganar y ejercer el poder, con sus victorias, pero también con sus derrotas y sus contradicciones. Gracias al proceso del Foro Social, logramos crear el Partido de la Izquierda Europea en 2004.

    También aprendimos que lo que te convierte en un actor del cambio social no es la fuerza verbal de tus análisis y consignas, sino tu capacidad de transformar el miedo de la gente en esperanza, su frustración en acción colectiva y las dificultades de su vida cotidiana en alternativas políticas concretas basadas en lo que Alexis Tsipras llamó -en un debate con Evo Morales en 2019- "realismo revolucionario".

    Cada año, por estas fechas, nos sentimos extraños varios de los que formamos parte de los 1.800 griegos de Génova. Es como si nuestro cuerpo se negara a olvidar. El 20 de julio de 2021, recordaremos los 20 años que pasaron desde esos días que cambiaron nuestras vidas para siempre. Es nuestro deber, pero también el de las nuevas generaciones de activistas, no olvidar ni los días de Génova ni a Carlo Giuliani. Es nuestro deber ser mejores, más útiles a la mayoría social como izquierdistas y progresistas. Analizar nuestras derrotas y ser más sabios para las batallas del futuro. También es nuestro máximo deber, en estos días dramáticos de crisis consecutivas, multifacéticas, existenciales y sin salida del neoliberalismo, utilizar todas las herramientas que obtuvimos a través del proceso del Foro Social y empezar a reconstruir un proyecto internacional -mundial, incluso- de alternativas políticas, del que hoy lamentablemente carecemos.

    Se lo debemos a Carlo, pero también a nosotros mismos, que estuvimos presentes en Via Tolemaide aquel día salvaje que nos cambió la vida.

     

    See also:

    Raffaella Bolini et al., A Roundtable of Activists from Five European Countries. Assessing the Anti-Globalisation Movement and the Social Forum Process

    Genoa: press conference of the Party of the European Left

    Yiannis Bournous, The European Left to become a truly European political party. Speech at the EL Congress, December 2019


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