• Análisis
  • El referéndum fallido en Rumania muestra una profunda desilusión con la clase política

  • Por Vladimir Bortun | 05 Dec 18 | Posted under: Central and Eastern Europe , Romania , Elections , Feminisms
  • La restauración del capitalismo en países como Rumania no ha cumplido sus promesas y, al contrario, ha generado una enorme migración económica, una gran desigualdad en los ingresos, servicios públicos en decadencia, empleos precarios, salarios bajos y corrupción.

    Esto ha llevado, a su vez, a una profunda desilusión con la clase política, como se refleja en la participación del 39% en las elecciones generales de hace dos años. El fracaso del "referéndum familiar" de este mes de octubre es la última expresión de esa desilusión.

    En el otoño de 2015, una serie de grupos religiosos ultra conservadores y ONG titulados Coalition for Family [1] lanzó una petición para modificar la Constitución. El objetivo era redefinir el matrimonio no sólo como una unión entre esposos, sino entre un hombre y una mujer, sobre la base de que una posible legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo en el futuro socavaría la "familia tradicional" y amenazaría el bienestar de los niños rumanos. Se recaudaron tres millones de firmas mediante métodos altamente cuestionables [2], lo que dio lugar a la decisión del Parlamento de celebrar un referéndum sobre el tema.

    Además de la Unión Salvar Rumania de centro-derecha (USR) y un par de parlamentarios independientes progresistas, todas las fuerzas parlamentarias aprobaron un voto de "Sí" a favor del cambio constitucional. Al reflejar la perspectiva reaccionaria que prevalece entre la casta política, ese respaldo fue motivado principalmente por el oportunismo político. Cuando un tercio de la fuerza laboral experimenta privaciones materiales [3] y casi la mitad cobra el salario mínimo [4], cuando la tasa de conflictos laborales se ha incrementado en los últimos años y las protestas masivas contra la corrupción han sacudido al gobierno, este ataque a los derechos LGBTQ+ se usaron para tratar de distraer la atención de los problemas antes mencionados en la sociedad y canalizar la insatisfacción popular contra una minoría históricamente oprimida (recuerde que la homosexualidad se despenalizó en Rumania sólo en 2001).

    Tal instrumentalización del referéndum fue especialmente adecuada para el gobernante Partido Socialdemócrata (PSD), que de este modo consolidó su línea derechista. Porque, a pesar de su nombre y su afiliación formal a la socialdemocracia europea, el PSD es aproximadamente el equivalente de Fidesz en Hungría o al partido Ley y Justicia en Polonia, un partido populista de derechas que representa principalmente los intereses de los oligarcas domésticos y las redes burocráticas. La razón principal por la cual el PSD aún está en el poder se encuentra en sus limitadas concesiones sociales, como los aumentos repetidos, aunque insuficientes, del salario mínimo, que no se encuentran en la agenda neoliberal dogmática de los partidos de la oposición.

    Pero a pesar de los millones de euros bombeados en la campaña del "Sí", a pesar de la extensión del período de votación de uno a dos días, a pesar de que se redujo el umbral de validación del 50% al 30%, el referéndum fracasó por completo, ya que solo el 20% de los votantes fueron a las urnas. Este fracaso fue una expresión de la conciencia clara de las personas sobre los problemas materiales que enfrentan ellos y sus hijos, en un país con la tasa de mortalidad infantil más alta [5] en la UE y donde casi 100.000 niños viven separados de sus padres debido a la migración económica [6]. La abstención en el referéndum fue, por lo tanto, una señal inequívoca de desprecio hacia la clase política responsable de tales problemas sociales.

    Un papel importante en la derrota de esta iniciativa reaccionaria fue desempeñado por los activistas LGBTQ+ [7], a los que se unió el mencionado USR pero también los nuevos grupos de izquierda, como Demos [8] de formación socialdemócrata y el Mâna de Lucru [9], radical y anticapitalista (Working Hand - CWI group en Rumania) para pedir un boicot al referéndum. Esto no sólo resultó efectivo sino que permitió a la izquierda vincular la cuestión de los derechos LGBTQ+ con las cuestiones socioeconómicas y defender la lucha conjunta contra el capitalismo neoliberal y las formas de opresión que alimenta. Es a partir de esta nueva izquierda emergente que tiene que venir la alternativa a la clase política desacreditada y su combinación de políticas neoliberales y reaccionarias.

    Traducción: José Luis Martínez Redondo  


    Referencias

    [1]http://coalitiapentrufamilie.ro/english/

    [2]https://newsweek.ro/actualitate/minori-si-persoane-decedate-au-semnat-pentru-sustinerea-initiativei-coalitiei-pentru-familie

    [3] Eurofound 2017 Research Report: In-work poverty in the EU https://www.eurofound.europa.eu/sites/default/files/ef_publication/field_ef_document/ef1725en.pdf

    [4]https://www.romania-insider.com/half-employees-romania-minimum-wage/

    [5]https://www.indexmundi.com/map/?t=0&v=29&r=eu&l=en

    [6]http://www.balkaninsight.com/en/article/romanian-migrant-workers-leave-96-000-children-behind-statistics-03-13-2018

    [7]https://www.vice.com/en_uk/article/pa9xjb/romania-referendum-2018-boycott-marriage-equality

    [8]http://platforma-demos.ro/index.php/2018/09/12/drepturile-nu-se-supun-la-vot/

    [9]https://manadelucru.net/boicotati-referendumul/


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